Escoliosis en niños y adolescentes: cómo detectarla y qué ejercicios pueden ayudar

Escoliosis en niños y adolescentes: cómo detectarla y qué ejercicios pueden ayudar

Un hombro aparentemente más alto, una cintura asimétrica o una prominencia en un lado de la espalda pueden hacer que una familia se pregunte si su hijo tiene escoliosis. La escoliosis en niños y adolescentes suele detectarse durante etapas de crecimiento y, en muchos casos, no produce dolor. Observar algunos signos puede ayudar a consultar a tiempo, aunque confirmar el diagnóstico y determinar su importancia requiere una valoración profesional.

¿Qué es exactamente la escoliosis?

La escoliosis no consiste simplemente en “tener la espalda torcida” o adoptar una mala postura.Es una deformidad tridimensional de la columna vertebral que incluye una desviación lateral acompañada de rotación vertebral. La escoliosis idiopática del adolescente es una de las formas más frecuentes y, como indica su nombre, generalmente no existe una causa única identificable.

Por este motivo, llevar una mochila pesada, sentarse de determinada manera o utilizar mucho el móvil no se consideran causas directas de escoliosis estructural.

Sí pueden generar cansancio o molestias musculares, por lo que mantener buenos hábitos continúa siendo recomendable.

¿Qué señales pueden observar los padres en casa?

Algunos cambios corporales pueden justificar una valoración, especialmente durante periodos de crecimiento rápido.

Puede apreciarse un hombro más elevado, diferencias entre ambos lados de la cintura, una escápula más prominente o una aparente inclinación del tronco.

Otra observación sencilla es el Test de Adams. El niño o adolescente se coloca de pie y flexiona lentamente el tronco hacia delante, dejando caer los brazos.

Desde detrás puede observarse si aparece una prominencia mayor en un lado de la espalda o de las costillas.

Esta prueba puede ayudar a detectar una posible asimetría, pero no permite diagnosticar una escoliosis ni medir su gravedad. Si se observa una diferencia clara, conviene realizar una valoración sanitaria.

¿Es necesario corregir constantemente la postura?

Decir continuamente a un niño que “se ponga recto” puede transmitir la idea de que existe una única postura correcta.

En realidad, el cuerpo necesita movimiento y variedad.

Una mochila escolar bien ajustada, llevada con los dos tirantes y con un peso razonable, puede resultar más cómoda. También conviene evitar permanecer muchas horas seguidas en la misma posición y favorecer la práctica habitual de actividad física.

Tener escoliosis tampoco significa que el niño deba abandonar el deporte. En numerosos casos puede continuar practicándolo siguiendo las recomendaciones correspondientes.

¿Qué ejercicios pueden ayudar en la escoliosis?

Los ejercicios deben seleccionarse según el tipo de curva, la edad, el crecimiento restante y las características individuales. Por eso, una rutina genérica de internet difícilmente puede “corregir” todas las escoliosis.

El trabajo puede incluir movilidad, control postural, respiración, fuerza y conciencia corporal.

Por ejemplo, ejercicios de movilidad torácica, trabajo de estabilización del tronco o determinadas posiciones de elongación pueden utilizarse cuando están indicados.

En el abordaje de la escoliosis infantil y juvenil, la fisioterapia puede adaptar estos ejercicios a la curva y a las necesidades concretas del niño o adolescente, en lugar de aplicar los mismos movimientos a todos los casos.

¿La fisioterapia puede corregir una escoliosis?

La respuesta depende de qué entendamos por “corregir”.

No sería adecuado prometer que la fisioterapia hará desaparecer una escoliosis estructural. El tratamiento conservador puede orientarse a mejorar la función, el control corporal y la capacidad física, además de trabajar objetivos específicos relacionados con la deformidad cuando corresponda.

En FisioClinics La Moraleja pueden integrarse estrategias de reeducación postural y ejercicio dentro de un plan individualizado.

En determinados grados de escoliosis y etapas de crecimiento también puede estar indicado utilizar corsé. Los casos más importantes requieren seguimiento especializado y, ocasionalmente, valoración quirúrgica.

Por eso es fundamental que fisioterapia, traumatología y otros profesionales implicados trabajen de manera coordinada cuando sea necesario.

Detectarla pronto permite realizar un mejor seguimiento

Muchas escoliosis infantiles y juveniles evolucionan sin generar problemas graves, pero durante el crecimiento algunas curvas pueden progresar.

Observar periódicamente la espalda no significa buscar obsesivamente pequeñas asimetrías. Se trata de reconocer cambios claros y consultar cuando aparezcan.

Si existe una diferencia visible entre hombros o cintura, una prominencia al realizar el Test de Adams o ya se ha diagnosticado una escoliosis en un niño o adolescente, una valoración permite determinar qué seguimiento y ejercicios son apropiados.

El objetivo no es conseguir una espalda visualmente perfecta, sino acompañar el crecimiento, mantener una buena capacidad física y actuar cuando realmente sea necesario.

Contacta con FisioClinics

Comprendiendo tu dolor - Libro Fiit Concept

Fiit Concept - Fisioterapia Integrativa