Un bebé que llora durante largos periodos, encoge las piernas y parece incómodo puede generar mucha preocupación en la familia. Los cólicos del lactante son frecuentes durante los primeros meses de vida y, aunque generalmente evolucionan favorablemente, pueden resultar agotadores. No todo llanto se debe a gases o estreñimiento, por lo que antes de buscar técnicas para aliviarlo conviene observar cómo se encuentra el bebé y descartar señales que requieran valoración pediátrica.
¿Cómo saber si un bebé tiene cólicos?
El cólico suele describirse como episodios repetidos de llanto intenso y difícil de consolar en un bebé que, por lo demás, se encuentra sano.
Es habitual que aparezca durante las primeras semanas de vida y que mejore progresivamente conforme el bebé crece.
Durante los episodios puede ponerse rojo, cerrar los puños, flexionar las piernas o mostrar el abdomen tenso. Sin embargo, estos comportamientos no demuestran necesariamente que exista una alteración intestinal concreta.
El llanto infantil tiene muchas causas: hambre, sueño, necesidad de contacto, temperatura, sobreestimulación o simplemente la inmadurez propia de esta etapa.
¿Los gases son siempre responsables del llanto?
No. Aunque es frecuente observar gases durante los episodios, no podemos asumir que sean siempre la causa del cólico.
Los bebés también pueden tragar aire mientras lloran, lo que contribuye a que posteriormente expulsen más gases.
Por este motivo, intentar “sacar todos los gases” no siempre consigue detener el episodio.
Cuando existen dudas sobre alimentación, agarre al pecho, cantidad de leche o posibles problemas digestivos, la valoración por pediatría y, cuando corresponda, por profesionales especializados en lactancia puede ayudar a identificar otros factores.
Masaje y movimiento de piernas: una rutina suave en casa
El contacto tranquilo puede ayudar a algunos bebés a relajarse. El masaje debe realizarse cuando el pequeño esté receptivo y nunca inmediatamente después de una toma abundante.
Con el bebé tumbado boca arriba puede hacerse un masaje abdominal muy suave, utilizando la palma o las yemas de los dedos sin ejercer presión profunda.
Otra posibilidad consiste en sujetar delicadamente sus piernas y realizar movimientos alternos de flexión y extensión, similares a pedalear lentamente.
También pueden aproximarse ambas rodillas hacia el abdomen durante unos segundos y volver a extenderlas con suavidad.
Estos movimientos pueden facilitar la expulsión de algún gas, pero no deben forzarse ni utilizarse si el bebé muestra dolor o rechazo.
¿Qué es el Método Rubio para los cólicos?
El Método Rubio se utiliza dentro de determinados abordajes de fisioterapia pediátrica mediante técnicas manuales suaves dirigidas al bebé.
Para los cólicos del lactante, el Método Rubio, puede formar parte de una valoración más amplia del pequeño y de las dificultades que refiere la familia.
Es importante mantener expectativas proporcionadas. Actualmente, las terapias manuales para el cólico infantil cuentan con evidencia limitada, por lo que no sería adecuado garantizar que una técnica concreta vaya a eliminar los episodios de llanto.
La fisioterapia tampoco sustituye la valoración pediátrica cuando existen síntomas que puedan indicar una enfermedad.
¿Y si el problema parece ser estreñimiento?
En los primeros meses es fácil interpretar como estreñimiento cualquier esfuerzo que hace el bebé para defecar.
Sin embargo, algunos lactantes empujan, gruñen o se ponen rojos antes de expulsar heces blandas. Esto puede deberse a que todavía están aprendiendo a coordinar la presión abdominal con la relajación necesaria para defecar y no equivale necesariamente a estreñimiento.
La frecuencia de las deposiciones también puede variar considerablemente.
Por eso, antes de utilizar remedios, estimular el ano o cambiar la alimentación, es recomendable consultar con pediatría si existen dudas.
¿Cuándo debe valorarse rápidamente al bebé?
Un llanto diferente al habitual merece especial atención cuando aparece acompañado de otros síntomas.
Fiebre, vómitos repetidos o verdosos, sangre en las heces, abdomen muy distendido, rechazo persistente del alimento, dificultad respiratoria, decaimiento importante o problemas para ganar peso requieren valoración sanitaria.
En FisioClinics La Moraleja la fisioterapia infantil puede complementar el cuidado de determinados bebés, pero siempre respetando el papel del seguimiento pediátrico.
Acompañar también forma parte del tratamiento
Los cólicos del lactante suelen mejorar con la maduración, aunque mientras están presentes pueden ser muy difíciles para la familia.
Movimiento suave de las piernas, contacto, masajes delicados y un ambiente tranquilo pueden utilizarse como medidas de confort cuando el bebé los tolera.
Más que buscar una técnica capaz de eliminar inmediatamente el cólico, el objetivo es acompañar al pequeño, identificar posibles factores que contribuyan al malestar y saber reconocer cuándo el llanto necesita una valoración médica.









