Cuando una tendinitis se alarga durante meses y el dolor vuelve cada vez que intentas retomar tu actividad, es normal preguntarse si existe algo más eficaz que el reposo o los antiinflamatorios. En estos casos, la electrólisis percutánea en Alcobendas puede ser una alternativa cuando el tejido tendinoso no está regenerando correctamente.
En FisioClinics La Moraleja tratamos tendinopatías crónicas que no mejoran con tratamientos convencionales. La diferencia está en entender que muchas veces el problema ya no es inflamación, sino degeneración del tendón.
¿Qué ocurre cuando una tendinitis deja de ser inflamación?
En fases iniciales, una tendinitis puede tener un componente inflamatorio. Sin embargo, cuando el dolor persiste durante meses, lo más frecuente es que el tejido haya entrado en un proceso degenerativo conocido como tendinosis.
En esta fase, el tendón pierde calidad estructural. Las fibras de colágeno se desorganizan y la capacidad de soportar carga disminuye. Por eso el reposo absoluto no suele resolver el problema. El tejido necesita un estímulo adecuado para activar la reparación.
Es en este contexto donde la electrólisis percutánea puede tener un papel relevante.
¿Cómo estimula la electrólisis percutánea la regeneración del tendón?
La EPI consiste en introducir una aguja fina en el tendón afectado, guiada por ecografía, y aplicar una corriente galvánica controlada.
Esta corriente provoca una reacción local en el tejido degenerado. No se trata de “quemar” ni destruir el tendón, sino de generar una respuesta biológica que reactive el proceso inflamatorio necesario para iniciar la regeneración.
En otras palabras, se estimula una reparación que el cuerpo no había conseguido activar por sí solo.
La técnica no actúa de forma aislada. Se integra dentro de un plan que incluye ejercicio terapéutico progresivo, ya que el tendón necesita carga adecuada para reorganizar sus fibras.
¿En qué casos está realmente indicada la EPI?
La electrólisis percutánea en Alcobendas está indicada principalmente en tendinopatías crónicas que no han mejorado tras semanas o meses de tratamiento conservador.
Es habitual utilizarla en casos como:
- Tendinopatía rotuliana.
- Epicondilitis.
- Tendinopatía aquílea.
- Fascitis plantar.
- Lesiones del manguito rotador.
No es la primera opción en una lesión aguda reciente, pero sí puede ser muy útil cuando el dolor se ha cronificado y el tejido presenta cambios degenerativos.
La indicación siempre debe basarse en una valoración clínica y, preferiblemente, ecográfica.
¿Cuántas sesiones suelen ser necesarias?
No existe un número estándar. La evolución depende del estado del tendón, del tiempo que lleve lesionado y del cumplimiento del programa de ejercicios complementario.
En algunos casos pueden ser suficientes pocas sesiones espaciadas. En otros, especialmente cuando la lesión es de larga evolución, el proceso puede requerir más tiempo.
Lo importante no es solo reducir el dolor, sino recuperar la capacidad funcional del tendón para soportar carga sin recaídas.
¿Qué se siente después de una sesión?
Tras la aplicación de la técnica es normal notar molestia localizada durante uno o dos días. Puede aparecer una sensación similar a agujetas intensas en la zona tratada.
Esta reacción forma parte del proceso biológico que se busca activar. No es un empeoramiento, sino una respuesta controlada del tejido.
Durante los días posteriores se ajusta la carga y se continúa con el ejercicio terapéutico pautado.
¿Tiene contraindicaciones la electrólisis percutánea?
Como cualquier técnica invasiva, debe realizarla un fisioterapeuta con formación específica y control ecográfico.
No está indicada en casos de infección activa en la zona, alteraciones graves de coagulación o determinadas situaciones médicas que deben valorarse individualmente.
Por eso la evaluación previa es fundamental antes de decidir su aplicación.
¿Por qué el reposo no es suficiente en una tendinopatía crónica?
Uno de los errores más frecuentes es pensar que dejar de entrenar resolverá una lesión tendinosa persistente. El reposo puede aliviar temporalmente el dolor, pero no reorganiza las fibras del tendón ni mejora su capacidad de carga.
El tejido necesita un estímulo progresivo y controlado. Sin ese estímulo, la calidad estructural no mejora.
La electrólisis actúa como detonante biológico del proceso de reparación, pero el ejercicio es lo que consolida la recuperación.
Conclusión
La electrólisis percutánea en Alcobendas es una técnica indicada cuando la tendinitis no mejora y el tejido presenta signos de degeneración. No es una solución milagrosa ni aislada, sino parte de un abordaje estructurado que combina estimulación tisular y ejercicio terapéutico.
Si en Alcobendas llevas meses con una tendinopatía que reaparece cada vez que retomas la actividad, en FisioClinics La Moraleja podemos realizar una valoración detallada y determinar si la EPI es adecuada para tu caso.









